viernes, 22 de junio de 2018

Estadios, canchas y lugares de deportes

Wadaka Tema 42


El Estadio Polideportivo Heres, inicialmente construido en la Avenida Táchira en 1942, hubo que demolerlo para construirlo en Vista Hermosa en los años cincuenta y como su nombre lo indica, allí se escenificaron todas las disciplinas deportivas hasta que éstas se han venido individualizando con canchas propias, quedando reducido a un estadio de Béisbol, deporte favorito de los bolivarenses que tuvo como precursor el populoso juego de la Rondada o Rondá a comienzos del siglo veinte.
 Gimnasio “Jesús Grúber” de Vista Hermosa de estructura metálica y diseño sencillo está bien dotado, incluido dormitorios para las delegaciones que vienen de otros lugares a competir en justas nacionales, sectoriales o particularmente con los muchachos del patio.  Aquí tuvo lugar el Campeonato Nacional de Esgrima en la categoría mayores, de 14 al 19 de junio de  1988.
 Complejo Deportivo de La Paragua que comprende estadio olímpico y velódromo   inaugurado para los Juegos Nacionales del 83 y al cual hay que agregar el Gimnasio  Cubierto de Las Moreas inaugurado en 1964, bautizado con el nombre del voleibolista bolivarense Boris Planchar  y el Estadio de Softbol

Estadio La Ceiba en Ciudad Guayana inaugurado el 30 de octubre de 1998 con la presencia de 25 mil personas.  El domingo primero de noviembre tuvo  lugar el primer juego del béisbol profesional entre Águilas del Zulia y Caribes de Oriente.

Estadio Cachamay en Ciudad Guayana, remodelado con vista a la Copa América de Fútbol 2007. 195 palcos con una capacidad de 12 a 18 espectadores c/u, además de 10.500 localidades para plateas, y 22.100 plazas generales, palcos de gobierno,  prensa,  VIP, oficinas administrativas y otros servicios de masaje y ropería, servicio médico y prueba antidoping

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jueves, 21 de junio de 2018

Los equipos deportivos más importantes

Wadaka Tema 43


El papel jugado por la Asociación de Boxeo desde 1960 cuando fue fundada y federada bajo la presidencia de José Montoro, fue realmente glorioso desde el punto de vista deportivo, pues desde 1960 a esta parte, la selección del Estado Bolívar se ha titulado 16 veces Campeón Nacional del Boxeo Aficionado.


El 24 de julio del año siguiente (1942) fue inaugurado en la misma avenida Táchira, el Estadio “Tomás de Heres”, luego reconstruido en Vista Hermosa.           Los primeros clubes de béisbol que estrenaron el estadio fueron “Progreso” y “Angostura”.  La inauguración contribuyó a imprimirle un mayor impulso al béisbol.

El Béisbol Doble A tuvo gran auge en el Estado Bolívar durante los  años 60, brillando el equipo de los mopistas que se tituló campeón regional tres veces bajo la dirección de José Ovalles.  El  contendor que despertaba la gran afición bolivarense era el Altamira de Ciudad Piar, campeón en dos ocasiones seguido de Macagua, San Félix, Arichuna y la Gobernación.  Pitcher estrella del MOP: Jesús Aular.

Los Criollitos, campeón nacional en los V Juegos Infantiles de fútbol (1972), categoría B inaugurado en Ciudad Bolívar con participación de 8 entidades.  Le disputó el título al Distrito Federal y le ganó con penaltis después de cumplidos los dos tiempos y la prórroga reglamentaria.

Campeonas nacionales del baloncesto en el XV Campeonato Nacional celebrad en Barcelona en agosto de 1966:: Nimia González, Adelaida Figueroa, María Romero, Arminda de Velásquez, Verna Scope, Gladis de Ortiz,  Yubiry González, María Malavé, Vilma González. 

El Estado Bolívar que apenas se iniciaba en la Esgrima (Octubre 1966) se tituló Campeón Nacional en la categoría infantil con el niño de 12 años David Montes y un segundo lugar en la categoría de florete con  Jesús Grúber,  campeón nacional  que introdujo este deporte en Guayana y en su honor el Gimnasio lleva su nombre.




miércoles, 20 de junio de 2018

Héroes del deporte nacidos en Guayana

Wadaka Tema 44
Alguien dijo que el deporte es un acto de creación puesto que resulta extremadamente difícil por no decir imposible que un juego se parezca a  otro o un combate  imite a otro anterior.  De allí que dentro de esa lógica se califiquen de héroes o estrellas a los protagonistas de una victoria deportiva nacional o internacionalmente trascendente como en el caso de las olimpiadas mundiales.  En este sentido un país, pero particularmente los estados que lo integran, tienen sus héroes deportivos como el  Estado Bolívar con  Ernesto España, Crisanto España, Ricardo Vitanza, Raúl Domé, Boris Planchart y las Hermanas González.
 Realmente, un caso jamás visto, el que dos hermanos, nacidos en un humilde caserío rural de Ciudad Bolívar (La Flor de los Hicoteos), se hayan titulado Campeón mundial de Boxeo del Mundo: Ernesto España y Crisanto España
 Ernesto España se tituló Campeón Mundial Ligero (AMB) en junio de 1979 al noquear al trinitario Claude Noel en pelea montada en Puerto Rico. Ernesto España se halla retirado del ring desde que perdió la corona afectado de hipoglicemia,


Crisanto España se coronó campeón mundial de los welter (AMB) al ganar por nocaut al norteamericano Meldrick Taylor, el 31 de octubre de 1992.  La retiene al defenderla por primera vez, victoria por decisión, 5 de mayo de 1993, contra el panameño Rodolfo Aguilar, en pelea montada en Belfast.  Crisanto tiene en Inglaterra la matrícula suspendida por problemas en la vista.  .


El Estado Bolívar ostenta otros dos campeones mundiales de boxeo, pero no profesionales, como los anteriores, sino amateurs.  Tales, el semi-completo Fidel Odremán, nativo de El Callao, titulado Cinturón de Diamantes en el Internacional de 1958 realizado en México, y José González (El Sargento), campeón welter en el mundial realizado en Italia en 1984.  Asimismo, seis veces campeón en el Torneo Batalla de Carabobo.


Ricardo Vitanza.  Tres veces campeón nacional y 9 veces sub campeón nacional individual; campeón centroamericano.  Primer venezolano escogido como Juez por una Federación Internacional de Esgrima.  Influencia francesa,  italiana y rusa., pero fundamentalmente autodidacta.  A nivel de espada ha desarrollado una técnica con sello muy personal.  Maestro de David Ortega, campeón nacional juvenil en espada. (Maracay 87)




Raúl Domé, nativo de El Callao, campeón nacional en 200 y 400 metros planos.  Único venezolano que ha participado en una Olimpiada Mundial en esa categoría, específicamente en la Helsinki, Filandia, 1952.  Fue Director de Deportes del Estado Bolívar.  Otra que fue campeón nacional en los 100 metros planos fue la bolivarense Elena Guzmán, llamada “La Gacela blanca”.

Boris Planchart, cuyo nombre lleva el Gimnasio de Las Moreas en Ciudad Bolívar, toda vez que fue una gloria del volibol nacional y regional al igual que las Hermanas González en el basquebol.  La Cancha de Puerto Ordaz lleva igualmente su nombre.  Boris Planchar se graduó de abogado, Presidente del IND y profesor de la Universidad Santa María.

José Rafael Arrioja, estudiante de bachillerato, sobresaliente en cuatro deportes y de una conducta modelo, fue designado el 18 de junio de 1968,  “Mejor atleta del Estado Bolívar”, por un jurado especial. Llevaba a pesar de su mocedad y condición humilde una carrera ascendente en el atletismo, béisbol, voleibol y básquetbol.


Irama González, basquetbolista juvenil, campeona nacional; Jesús Torres, campeón nacional de boxeo en la categoría mínima; Rubén Herrera, siete veces campeón nacional y una vez campeón bolivariano en lucha olímpica: Orlando Miranda, ganador de la triple corona en el estadal doble “A” de 1967;  Julio Odremán, campeón anotador en el nacional de fútbol celebrado en Guanare;  Manuel J. Rodríguez, campeón de Tiro; José A. García, campeón de Bolas Criollas y Miguel Flores, campeón de ciclismo.
           


martes, 19 de junio de 2018

Narradores más importantes

Wadaka Tema 45

Ramón Isidro Montes, fundador de los primeros cursos literarios y universitarios, disertador en los grandes acontecimientos locales, autor de “Ensayos poéticos y literarios”.  Poeta, educador y político nacido en Angostura el 5 de septiembre de 1826.  Perteneció al diecinueve,  siglo de los avatares republicanos y el de los hombres de la nacionalidad.

Bartolomé Tavera Acosta, aunque carupanero de nacimiento, escribió y realizó toda su obra en Guayana: Anales de Guayana y Río Negro las más conocidas.  Como el caso del novelista colombiano muerto en España, José María Vargas Vila,  que vivió y escribió en Ciudad Bolívar “Aura o las violetas”, su primera novela.. El poeta campanero Andrés Mata, fundador de El Universal, José Berti, de Tovar Estado Mérida, que toda su obra novelística (Motor Supremo, Hacia el Oeste corre el Antabare) la escribió en su Hato Cachimbo del Alto Paragua del Estado Bolívar y Milagros Mata Gil,. Nacida en Caracas pero que hizo vida de narradora en Ciudad Bolívar con libros como La Casa en llamas.

Manuel Alfredo Rodríguez, ensayista histórico y literario, nacido en Ciudad Bolívar en 1929.  Entre sus obras destacan La Guayana del Libertador, Bolívar en Guayana, Angostura escenario de un discurso histórico y El Correo del Orinoco, periódico de la emancipación, ganador del Primer Premio de un concurso auspiciado por la Academia Nacional de la Historia.

Lucila Palacios, seudónimo de Mercedes Carvajal de Arocha, desacó como novelista, cuentista y dramaturga.  Muchas de sus obras han recibido premio literario dentro y fuera del país como El corcel de las crines albas, Premio Nacional Arístides Rojas;  Cubil, Los buzos,  Tiempos de siega, Tres palabras y una mujer.  Primera mujer que ejerció la diplomacia en Venezuela como Embajadora de Uruguay (1959.69)

Luz Machado, nacida en Ciudad Bolívar, Premio Nacional de Literatura.  Fundamentalmente poeta, pero escribió dos tomos  en prosa sobre estampas de Ciudad Bolívar y el libro Imágenes y Testimonios, prologado por Américo Fernández y donde la virtuosidad de la palabra rescata vivencias que parecían extraviadas.


Horacio Cabrera Sifontes, nacido en Tumeremo, narrador de episodios vinculados con la vida, la cultura  y la historia de Guayana, como Caramacate o relatos de la selva, La Rubiera, El Profeta Enoc, La Guayana del oro, El Tigre de Madre Viejo y El Conde Cattaneo.

Jesús Sanoja Hernández. Milagros Mata Gil, Américo Fernández.

lunes, 18 de junio de 2018

El Pájaro de Siete Colores

Wadaka Tema 46


Juan se levantó temprano.  Se fue a pescar a la orilla del río y capturó un pez bonito, pero extraño.  Tenía el dorso verdoso y los flancos más claros y con una banda irisada que recorría todo su cuerpo. Presentaba numerosas manchas negras en el dorso, los flancos y sobre las aletas. Su tamaño era de unos 30 centímetros aproximadamente.  Un pescador que pasaba cerca, lo vio y también quedó sorprendido pues tenía todas las características de una trucha coloreada que sólo se encuentran en algunos lagos y arroyos de regiones frías.  ¿Cómo pudo llegar o penetrar hasta el Orinoco? Se preguntó el pescador ribereño y continuó meditabundo su camino.

Juan, un poco confundido,  devolvió su presa al río pues no valía la pena sacrificar un pez tan bonito y se fue caminando hasta un conuco ribereño donde la siembra de patillas estaba a punto de cosecha.  Quiso apaciguar su sed y tomó una de ellas aprovechando la soledad de una naturaleza apenas habitada aquella mañana por espantapájaros.  ¡Qué deliciosa estaba aquella sandía cuyos colores asociaba con los de la extraña trucha pescada en el Orinoco!
Prosiguió su aventura matinal río arriba, se internó por un recodo que conduce a una laguna circundada por piedras gigantes.  Trepó una de ellas y desde lo alto casi se cae del susto al ver una culebra Boa, mayor de dos metros, con el dorso de color anaranjado, irisaciones color perla y  grandes anillos irregulares de color pardo. La cabeza grande, los ojos pequeños y las escamas que cubren el cuerpo, lisas y brillantes.

-Hoy es el día de las cosas más extrañas! -pensó para sí y aguardó que la serpiente desapareciera para él hacer lo mismo: desaparecer de aquel lugar enmarañado y pedregoso.  Tan pronto descendió de la piedra, corrió y se extravió por un pequeño bosque perturbado por la algarabía de una bandada de loritos australianos que se habían escapado de la casa de un hacendado de la ciudad.  Que coincidencia, los loritos tendían a parecerse por sus colores a la trucha y a la serpiente pues sus colores eran muy llamativos.  El pico y el pecho amarillo rojizo, el dorso verde y la cabeza y el abdomen azul cobalto.  Quiso cazar uno con su gomera, pero no fue posible.  Los loritos raudos emprendieron el vuelo y dejaron atrás una estela de hojas secas desprendidas de los árboles.

De vuelta a casa, Juan contó a su Madre la aventura mañanera y por la noche tuvo un sueño muy largo y también lleno de sorpresas.  Soñó con un pájaro de siete colores surcando con su cola la mitad del cielo
-¡Un pájaro de siete colores! ¿Cómo es eso, Juan? -exclamó la madre tan pronto terminó de oír el cuento del muchacho recién levantado y todavía soñoliento.
-Y ¿cómo eran los colores?
-Rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.
-Caramba, qué maravilla. Y hacia dónde volaba ese pájaro multicolor y tan enorme, hijo mío?
-No volaba, madre, estaba como estático cubriendo buena parte del firmamento.

El diálogo no pasó de allí y por la noche, Juan volvió a soñar con el pájaro de siete colores.  Esta vez no comentó nada, se puso su franela, también su gorra, su gomera de cazar pájaros e iguanas y muy temprano se fue subiendo hasta la cumbre del Cerro La Esperanza.  Comenzaba el mes de mayo y en la madrugada había llovido, signo de que ya comenzaba la estación lluviosa.  El Sol muy cerca del horizonte por el naciente penetraba sus rayos en las gotas de lluvia en suspenso y una banda policroma como la Boa que  comenzó a extenderse en el cielo sorprendió a  Juan, quien  abrió los brazos y exclamó:
-         ¡Oh, Madre,  aquí está.  Aquí está mi pájaro.  El pájaro de siete colores!
En ese momento su Madre no podía oírlo, pero más tarde el le reveló la realidad del sueño y la Madre le contó el cuento de sus abuelos.  Un cuento alado que viene de los griegos, según el cual esa banda policroma que él había confundido con un pájaro era el “Arco iris”, mensajera del Olimpo para transmitir los divinos mandatos a la humanidad, por lo que los griegos  la consideraban una consejera y una guía. Viajando a la velocidad del viento, podía ir de un extremo al otro de la tierra y también al fondo del mar. Iris aparecía entonces representada como una hermosa joven, con alas y con ropa de colores brillantes y un halo de luz sobre su cabeza, atravesando el cielo con un arco luminoso.
                     Cuento infantil de  Américo Fernández



EL GATO Y EL PAJARITO
El gato grande y el pajarito de los siee colores no podían ser amigos.  El gato grande era gordo y perezoso.  El pajarito de los siete colores tenía una pequeña caja de música en su suave garganta, y todo el día estaba cantado y salando en su jaula.

Esto era lo que cantaba:

Vengo a decir una cosa
Y pongan mucha atención:
El gato grande es tan flojo
Que no caza ni un ratón

Cierto día el pajarito se salió de la jala –él también quería su libertad-, y el gato se propuso desquitarse de sus bromas.  Pero cuando ya iba a hacer esto, el pajarito de siete colores abrió su cajita de música y cantó:

Vengo a decir una cosa
Y ponga mucha atención
El gato grande es tan flojo
Que no caza ni un ratón

El gatazo, conmovido, lo abrazó.  El pajarito después cogió vuelo y se fue muy lejos, a conocer tierras.  Algunas veces regresa y visita al gato grande.  Porque desde aquel día en que se abrazaron son los mejores amigos del mundo.

Alarico Gómez, poeta de Barrancas, Estado Monagas, pero realizado en Ciudad Bolívar.


EL AJO
El ajo aprieta su puño
Su blanco puño oloroso que enguantan las libélulas no nacidas.
Pero cuando llega a mi casa
Y desnudo sus mediaslunas de olor
Y reviento su mínimo palomar enloquecido,
El ajo grita por todo el tiempo que estuvo escondido

Entonces sabe
Qué corta resulta la libertad sobre la tierra..

Luz Machado, poeta nacida en Ciudad Bolívar.




sábado, 16 de junio de 2018

Personajes de siempre

Wadaka Tema 47

Antolina era una doña rolliza, perturbadamente ingenua, activa y cargada de abalorios, a quien era fácil de convencer de que ella era nada menos que la viuda de Franklin Delano Rooselvlt, artífice junto con Churchill de la victoria de la Segunda Guerra  Mundial. A la pobre los cuchufleros de la programaban tempranito y le decían cosas por el estilo de: Acabo de ver en el Telégrafo un mensaje donde tu esposo te hace heredera de la Casa Boccardo y le ponían en las manos unos presuntos papeles de propiedad y con ellos iba y se instalaba en la Casa Bocardo con el tema: “Esta vaina es mía” “Esta vaina es mía, Bocardo, dame mi vaina”.


El Chingo Granado cantador de milongas al estilo de Carlos Gardel. El Chingo admiraba tanto a Carlito que señalando su labio leporino, señalaba: “De aquí  pa’rriba, Carlos Gardel. De aquí pa’bajo, maldito sea, el Chingo Granado.
           

El maestro de escuela Juan Mill era implacable con la palmeta cuando el alumno le fallaba en sus tareas.  Tanto le temían que cuando el muchacho se portaba mal los padres lo amenazaban. “Te voy a meter en la escuela de Juan Mill”  era la más severa admonición contra un niño muy travieso, pues Juan Mil lo recibía con veinte palmetazos después de dos días de haberle dado bondadosa confianza.  “Pero maestro, que hice yo?” Y sonriendo, Juan Mil le respondía: “Nada, y si esto es sin hacerme nada, imagínate cuando me hagas algo!”.


Ramón Guillén (a) “Cachimbo”, el portero más severo de Ciudad Bolívar, esta muerto y de ello nada se supo sino cuando la muchachada traviesa  extrañó su ausencia  en la portería de los espectáculos públicos y resultó posible colarse sin desembolsar ni quiera la cédula.


Pata e´ Palo era tan bueno como “Cachimbo” en la portería.  Sólo que éste lo era únicamente del Concejo Municipal.  Su gran defecto era el aguardiente. Un humorista local que escribía con el seudónimo “lechero” en el diario El Luchador de los años 50 le hizo esta silueta “Quien será? / El trabaja en el Concejo / Sempiterno guardián, fiel y obediente / partidario tenaz del aguardiente / y tiene cara de perico viejo / cuando se rasca baja la cabeza / y la menea como una coutelera / mientras habla quedito con la acero /y le pide a media legua una cerveza / cuando no toma es una maravilla / en sus labores se vuelve mantequilla / pero cuando bebe ahí está lo malo…/ de calzón brinca pozo y alpargata /el tercio tiene falla en una pata /y por eso le dicen “Pata e’ Palo”.





viernes, 15 de junio de 2018

Los Mercados

Wadaka Tema 48


En tiempos de la Colonia, en la ciudad capital no existía el mercado de nuestros días, en cambio, había “La Matanza” lugar a la orilla del Río donde era sacrificado el ganado y cerca, al Sur, una colina:  Cerro del Zamuro lo bautizaron porque siempre había una negra ave de rapiña oteando la tarde para caerle a los trastos del ganado.


Siguiendo la ribera del Río del poniente al naciente, sobre un terreno rocalloso en forma de cabo donde se formaba una playa por las noches intermitentemente alumbrada por cocuyos (Playa de la cocuyera), la Municipalidad en 1819, levantó el  abasto de la ciudad, el Mercado, según el explorador Michelena y Rojas, el cuarto de su género en toda la República.

El mercado era un edificio semicircular rodeado por una verja de hierro, pero abordable por embarcaciones menores cargadas de víveres  de toda naturaleza y en abundancia, provenientes no sólo de Cumaná y Barcelona que están a la otra banda del río,  sino del Meta viniendo de Casanare, del Apure y aún de provincias más distantes.

Estaban además las Galerías cómodas, elegantes y espaciosas donde los citadinos se paseaban y realizaban sus transacciones comerciales a cubierto o lugares más frescos como la Alameda compuesta de dos rangos de copudos árboles. Era la zona socialmente neurálgica, alegre y movida de la ciudad desde el alba hasta el atardecer.

A la mitad del siglo pasado, la modernidad trajo los mercados periféricos y el antiguo mercado colonial frente al río fue demolido.  Ahora cada municipio tiene su mercado, San Félix y Upata entre los primeros.  En ellos se encuentra la ciudad viva todos los días en una relación de precios y de animadas y singulares tertulias interpersonales.


En la moderna Ciudad Guayana de portentosa economía industrial, por lo que en población  supera a todas a pesar de su corta edad, no hay mercados públicos sino supermercados y portentosas tiendas como en las grandes urbes donde todo está tecnificado y en armonía con el modo de vida del hombre contemporáneo que en vez de chicha de maíz toma refrescos embotellados y se comunica por unos aparatitos llamados celulares.